Abstract
Una crítica recurrente que se hace desde esta y otras academias científicas es la desconexión entre los avances de las ciencias y la legislación que se aprueba de manera apriorística y contingente, sin soporte empírico ni teórico. Esa es una de las razones por las que, desde la Presidencia de la Academia, he pretendido animar a todos los miembros para hacer propuestas de proyectos de ley, impulsados por los propios académicos, reunidos en grupos de trabajo –o comisiones temáticas dispuestas en el seno de la Academia–, según su área de conocimiento y experticia.
